Hoy quisiera compartir con ustedes no tan solamente
una reflexión acerca de la fidelidad de Dios, sino mi experiencia en estos
últimos meses. Hace un año atrás, me encontraba dando clases en una universidad
pequeña. Y a pesar de que se interactúa y se conoce mucha gente linda, me di
cuenta que la enseñanza no era mi pasión, al contrario, estaba muy lejos de
serlo. Pero que conste, ¡admiro el sacrificio y dedicación de aquellos en el
sistema educativo! Luego de orarle al Señor con respecto a cómo me sentía en mi
trabajo, había decidido no continuar enseñando. Por ende, este pasado mes de
mayo sería mi último mes en el trabajo, por lo que comencé a buscar y a
solicitar a otras posiciones. A pesar de no haberlo comentado con otros, le
había pedido al Señor que abriera puertas y que yo pudiera salir de mi trabajo
sin ninguna complicación. De repente, el momento que estaba esperando se había
acercado y yo sabía perfectamente lo que había de acontecer. Mi jefe se reúne
conmigo y me dice que mi contrato no iba a ser renovado. La matrícula de
estudiantes para el programa que estaba enseñando era muy baja, y en adición,
la universidad se estaba enfrentando a una crisis financiera. Por lo tanto, iba
a haber recorte de personal y, lógicamente, yo era parte de ese personal. Sin
embargo, al culminar dicha reunión, yo sentí paz en mi corazón. Sentí como si
Dios me dijera: “tranquila, te puedes ir en paz. Yo te estoy dando la salida
que buscabas”. Seguí solicitando a diferentes posiciones, pero a pesar de todas
las solicitudes enviadas, nada. Ya se acercaba el mes de mayo, y en la última
semana de clases, recibí dos regalos de parte de dos estudiantes: una Biblia de
Estudio en español y un frasco de miel pura (¡cultivada por el mismo
estudiante!). Wow…dije yo en mi mente. ¡Señor, que tremendo eres! Dos regalos
que hablan acerca de tu fidelidad y de tu provisión. El Señor comenzó a poner
muchas cosas en mi corazón con respecto a estos dos regalos.
1. La Palabra de Dios:
- La Palabra de Dios es sustento, provisión y nos
satisface (nos deleitamos en ella). La Palabra de Dios es nuestro pan (i.e.
todo aquello que en general sirve para sustento diario).
En otras palabras, la
Palabra de Dios hoy día viene siendo nuestro maná (alimento provisto al pueblo
de Israel durante su tiempo de peregrinación por el desierto).
Salmo 78:24-25 (NTV) - 24 Hizo que lloviera maná para
que comieran; les dio pan del cielo. 25 ¡Se alimentaron con comida de ángeles!
Dios les dio todo lo que podían consumir.
- La Palabra de Dios (la provisión de Dios) es
fresca/nueva cada día. Aunque la Palabra de Dios no cambia, la forma en que nos
habla diariamente sí…nos permite experimentar el poder de Dios de manera
diferente (experiencias nuevas). Lo que antes era desconocido ante nuestros
ojos, Dios lo hace conocido.
Éxodo 16:14-15, 31 (NTV) - 14 Cuando el rocío se
evaporó, la superficie del desierto quedó cubierta por copos de una sustancia
hojaldrada y fina como escarcha. 15 Los israelitas quedaron perplejos al ver
eso y se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto?”, porque no tenían idea de lo
que era. Entonces Moisés les dijo: “Este es el pan que el Señor les da para
comer.” 31 Los israelitas llamaron maná al alimento. Era blanco como la semilla
de cilantro, y tenía un gusto parecido a obleas (hojuelas) con miel.
Números 11:7-9 (NTV) -
7 El maná era parecido a pequeñas semillas de cilantro, y era de un
color amarillo claro como goma de resina. 8 La gente salía a recogerlo del
suelo. Con el maná se hacía harina en los molinos de mano o se machacaba en un
mortero. Luego se hervía en una olla para hacer panes planos que sabían a
pastelitos horneados con aceite de oliva. 9 Durante la noche, el maná caía
sobre el campamento juntamente con el rocío.
2. La Miel
La miel es un ingrediente natural y utilizado muy
frecuentemente para la preparación de diferentes productos. Su dulzura única
ayuda a resaltar el sabor de una manera balanceada. Cuando estudiamos la
Palabra, vemos que la miel simboliza:
- Lo mejor (producto de alta calidad).
Génesis 43:11 (NTV) -
“…carguen sus costales con los mejores productos de esta tierra
—bálsamo, miel, resinas aromáticas, pistachos y almendras…”
- Abundancia y
prosperidad.
Éxodo 3:8 (NTV) – “Por eso he descendido para
rescatarlos del poder de los egipcios, sacarlos de Egipto y llevarlos a una
tierra fértil y espaciosa. Es una tierra donde fluyen la leche y la miel…”
- Las promesas de Dios y Su fidelidad.
Deuteronomio 11:9 (NTV) - Si obedeces, disfrutarás de
una larga vida en la tierra que Dios juró dar a tus antepasados y a ti, que
eres su descendencia, ¡una tierra donde fluyen la leche y la miel!
Deuteronomio 26:9 (NTV) - ¡Nos trajo hasta este lugar
y nos dio esta tierra donde fluyen la leche y la miel!
Hay temporadas en nuestras vidas donde no sabemos qué
ha de acontecer...no podemos ver que hay al otro lado del desierto (i.e.
circunstancia, lo desconocido, problema, etc.).
Personalmente, mentiría si dijera que no pasaron muchas cosas por mi
mente: “¿Qué pasará luego? ¿Habrá valido la pena obtener un nivel de educación
tan alto, si no tengo experiencia en la industria, y por ende, se me dificulta
más aún conseguir trabajo? ¿Cómo voy a pagar los préstamos estudiantiles?,
etc.” Estas fueron sólo unas de las tantas preguntas que pasaron por mi mente.
Interesantemente, TODAS ellas tienen un factor común…todas ellas están fuera
de mi alcance…yo NO TENGO control alguno sobre ellas.
Mateo 6:25-34 (NTV) – 25“Por eso les digo que no se
preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o
suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el
cuerpo más que la ropa?...27¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir
un solo momento a su vida?...30Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las
flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro
que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? 31 Así que no se preocupen
por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”.
32 Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial
ya conoce todas sus necesidades. 33 Busquen el reino de Dios por encima de todo
lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. 34 Así
que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias
preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.”
En todo este tiempo he llorado, he sentido
frustración, e inclusive a veces sentí como si Dios estuviese a la distancia. Pero
Dios, en Su infinita misericordia, siempre me hacía saber o sentir (de una
manera u otra) que Él tenía TODO bajo control. Que aunque “físicamente” no
viera nada, Él sabía lo que hacía. Un día iba manejando de camino a una reunión
cuando de repente veo el siguiente mensaje en la “tumba” (cajón) de un camión
que iba frente a mí…“Confía en Él. Dios sigue en control.” Una vez terminada la
reunión y de vuelta a casa, un vehículo cambia de carril y, en este entonces,
queda frente al mío. Este vehículo tenía un “sticker” en el cristal de la parte
trasera que decía: “Dios hace todo posible.” Fue en ese entonces que dije:
“Señor, yo sé que me estás hablando hoy, y quieres que esté tranquila”. ¿Por
qué comparto todo esto con ustedes? Primero, porque en todo lo que nos acontece
(que Dios permite que nos ocurra), Él ha de glorificar Su Santo Nombre, por
ende, hay que darle honra y gloria a quien se la merece. Segundo, porque yo sé,
que pasamos por situaciones que estremecen y que prueban nuestra fe. Nadie me
lo ha contado, yo lo he vivido miles de veces.
¿Realmente confiamos en Dios? ¿Cuándo confiamos en
Dios, sólo cuando todo está bien o también cuando las cosas no están del todo
bien? Nosotros tenemos sólo dos opciones cuando las cosas no van del “todo
bien”: 1) nos rebelamos contra Dios (nos alejamos de Dios); ó 2) nos acercamos
más a Él.
Todo este tiempo Dios me ha enseñado y confirmado lo
importante de AFERRARME a Su Palabra y DEPENDER totalmente de Él. Dios me ha
enseñado y recordado que las puertas que Él cierra, NADIE las puede abrir…pero
las puertas que Él abre, ¡NADIE las pueda cerrar! Dios también me ha permitido
experimentar Su favor para con los demás. A pesar de que TODAS las puertas
PARECÍAN CERRADAS, Dios se encargó de ABRIR la indicada. Una persona que,
aunque no me conocía demasiado, fue el vaso que Dios tocó y usó para que se
abriera una puerta a mi favor. Dicha persona había estado en conversaciones
conmigo desde el mes de febrero, pero por un tiempo no supe de ella. Por lo
tanto, yo había asumido que nunca más sabría de ella. Pero no fue hasta el
tiempo de Dios, que esta persona me contactó y me notificó que me había
recomendado para trabajar en una Compañía que estaba buscando personal que
tuviese preparación en mi área. Y sí, ¡ya conseguí trabajo! Hoy puedo decir,
que aprendí la lección…NO es cuánto me esfuerce para cubrir mis necesidades y
tener “TODO” bajo control…SIEMPRE habrán cosas que estarán fuera de nuestro
alcance, y sólo le corresponden a DIOS. Yo no sé tú, pero yo puedo decir que
Dios ha usado este “tiempo de prueba” para moldear mi fe y para poder
experimentar Su Amor, Su protección y Su Sustento de una manera muy especial.
Dios una vez más me ha dejado saber que Él sigue siendo EL MISMO DIOS de
SIEMPRE…El Dios que pelea nuestras batallas, que vela por nosotros, que abre y
cierra puertas a nuestro favor…que al igual que José, nos pone en gracia y nos
pone en alto…Dios me ha hecho entender que la Biblia y el frasco de miel que
recibí como regalos, eran símbolos de su provisión para mi vida en “este tiempo
en el desierto”…Dios una vez más me recordó que el ser humano tiene límites,
pero Dios NO…NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS…al contrario, todo es a Su modo y en
Su tiempo.
Nehemías 9:20-21 (NTV) - Enviaste tu buen Espíritu
para que les enseñara, y no dejaste de alimentarlos con maná del cielo ni de
darles agua para su sed. Durante cuarenta años los sustentaste en el desierto,
y nada les faltó. ¡No se les desgastó la ropa, ni se les hincharon los pies!
