Tuesday, August 26, 2014

A Su Modo y En Su Tiempo

Hoy quisiera compartir con ustedes no tan solamente una reflexión acerca de la fidelidad de Dios, sino mi experiencia en estos últimos meses. Hace un año atrás, me encontraba dando clases en una universidad pequeña. Y a pesar de que se interactúa y se conoce mucha gente linda, me di cuenta que la enseñanza no era mi pasión, al contrario, estaba muy lejos de serlo. Pero que conste, ¡admiro el sacrificio y dedicación de aquellos en el sistema educativo! Luego de orarle al Señor con respecto a cómo me sentía en mi trabajo, había decidido no continuar enseñando. Por ende, este pasado mes de mayo sería mi último mes en el trabajo, por lo que comencé a buscar y a solicitar a otras posiciones. A pesar de no haberlo comentado con otros, le había pedido al Señor que abriera puertas y que yo pudiera salir de mi trabajo sin ninguna complicación. De repente, el momento que estaba esperando se había acercado y yo sabía perfectamente lo que había de acontecer. Mi jefe se reúne conmigo y me dice que mi contrato no iba a ser renovado. La matrícula de estudiantes para el programa que estaba enseñando era muy baja, y en adición, la universidad se estaba enfrentando a una crisis financiera. Por lo tanto, iba a haber recorte de personal y, lógicamente, yo era parte de ese personal. Sin embargo, al culminar dicha reunión, yo sentí paz en mi corazón. Sentí como si Dios me dijera: “tranquila, te puedes ir en paz. Yo te estoy dando la salida que buscabas”. Seguí solicitando a diferentes posiciones, pero a pesar de todas las solicitudes enviadas, nada. Ya se acercaba el mes de mayo, y en la última semana de clases, recibí dos regalos de parte de dos estudiantes: una Biblia de Estudio en español y un frasco de miel pura (¡cultivada por el mismo estudiante!). Wow…dije yo en mi mente. ¡Señor, que tremendo eres! Dos regalos que hablan acerca de tu fidelidad y de tu provisión. El Señor comenzó a poner muchas cosas en mi corazón con respecto a estos dos regalos. 

1. La Palabra de Dios:

- La Palabra de Dios es sustento, provisión y nos satisface (nos deleitamos en ella). La Palabra de Dios es nuestro pan (i.e. todo aquello que en general sirve para sustento diario). 


En otras palabras, la Palabra de Dios hoy día viene siendo nuestro maná (alimento provisto al pueblo de Israel durante su tiempo de peregrinación por el desierto). 

Salmo 78:24-25 (NTV) - 24 Hizo que lloviera maná para que comieran; les dio pan del cielo. 25 ¡Se alimentaron con comida de ángeles! Dios les dio todo lo que podían consumir.

Salmo 110:103 (NTV) - ¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras!; son más dulces que la miel.

- La Palabra de Dios (la provisión de Dios) es fresca/nueva cada día. Aunque la Palabra de Dios no cambia, la forma en que nos habla diariamente sí…nos permite experimentar el poder de Dios de manera diferente (experiencias nuevas). Lo que antes era desconocido ante nuestros ojos, Dios lo hace conocido.

Éxodo 16:14-15, 31 (NTV) - 14 Cuando el rocío se evaporó, la superficie del desierto quedó cubierta por copos de una sustancia hojaldrada y fina como escarcha. 15 Los israelitas quedaron perplejos al ver eso y se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto?”, porque no tenían idea de lo que era. Entonces Moisés les dijo: “Este es el pan que el Señor les da para comer.” 31 Los israelitas llamaron maná al alimento. Era blanco como la semilla de cilantro, y tenía un gusto parecido a obleas (hojuelas) con miel.

Números 11:7-9 (NTV) -  7 El maná era parecido a pequeñas semillas de cilantro, y era de un color amarillo claro como goma de resina. 8 La gente salía a recogerlo del suelo. Con el maná se hacía harina en los molinos de mano o se machacaba en un mortero. Luego se hervía en una olla para hacer panes planos que sabían a pastelitos horneados con aceite de oliva. 9 Durante la noche, el maná caía sobre el campamento juntamente con el rocío.

2. La Miel

La miel es un ingrediente natural y utilizado muy frecuentemente para la preparación de diferentes productos. Su dulzura única ayuda a resaltar el sabor de una manera balanceada. Cuando estudiamos la Palabra, vemos que la miel simboliza:

- Lo mejor (producto de alta calidad).

Génesis 43:11 (NTV) -  “…carguen sus costales con los mejores productos de esta tierra —bálsamo, miel, resinas aromáticas, pistachos y almendras…”

-  Abundancia y prosperidad.

Éxodo 3:8 (NTV)“Por eso he descendido para rescatarlos del poder de los egipcios, sacarlos de Egipto y llevarlos a una tierra fértil y espaciosa. Es una tierra donde fluyen la leche y la miel…”

- Las promesas de Dios y Su fidelidad.

Deuteronomio 11:9 (NTV) - Si obedeces, disfrutarás de una larga vida en la tierra que Dios juró dar a tus antepasados y a ti, que eres su descendencia, ¡una tierra donde fluyen la leche y la miel!

Deuteronomio 26:9 (NTV) - ¡Nos trajo hasta este lugar y nos dio esta tierra donde fluyen la leche y la miel!

Hay temporadas en nuestras vidas donde no sabemos qué ha de acontecer...no podemos ver que hay al otro lado del desierto (i.e. circunstancia, lo desconocido, problema, etc.).  Personalmente, mentiría si dijera que no pasaron muchas cosas por mi mente: “¿Qué pasará luego? ¿Habrá valido la pena obtener un nivel de educación tan alto, si no tengo experiencia en la industria, y por ende, se me dificulta más aún conseguir trabajo? ¿Cómo voy a pagar los préstamos estudiantiles?, etc.” Estas fueron sólo unas de las tantas preguntas que pasaron por mi mente. Interesantemente, TODAS ellas tienen un factor común…todas ellas están fuera de mi alcance…yo NO TENGO control alguno sobre ellas.

Mateo 6:25-34 (NTV)25“Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?...27¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?...30Si Dios cuida de manera tan maravillosa a las flores silvestres que hoy están y mañana se echan al fuego, tengan por seguro que cuidará de ustedes. ¿Por qué tienen tan poca fe? 31 Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. 32 Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. 33 Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. 34 Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.”

En todo este tiempo he llorado, he sentido frustración, e inclusive a veces sentí como si Dios estuviese a la distancia. Pero Dios, en Su infinita misericordia, siempre me hacía saber o sentir (de una manera u otra) que Él tenía TODO bajo control. Que aunque “físicamente” no viera nada, Él sabía lo que hacía. Un día iba manejando de camino a una reunión cuando de repente veo el siguiente mensaje en la “tumba” (cajón) de un camión que iba frente a mí…“Confía en Él. Dios sigue en control.” Una vez terminada la reunión y de vuelta a casa, un vehículo cambia de carril y, en este entonces, queda frente al mío. Este vehículo tenía un “sticker” en el cristal de la parte trasera que decía: “Dios hace todo posible.” Fue en ese entonces que dije: “Señor, yo sé que me estás hablando hoy, y quieres que esté tranquila”. ¿Por qué comparto todo esto con ustedes? Primero, porque en todo lo que nos acontece (que Dios permite que nos ocurra), Él ha de glorificar Su Santo Nombre, por ende, hay que darle honra y gloria a quien se la merece. Segundo, porque yo sé, que pasamos por situaciones que estremecen y que prueban nuestra fe. Nadie me lo ha contado, yo lo he vivido miles de veces.

¿Realmente confiamos en Dios? ¿Cuándo confiamos en Dios, sólo cuando todo está bien o también cuando las cosas no están del todo bien? Nosotros tenemos sólo dos opciones cuando las cosas no van del “todo bien”: 1) nos rebelamos contra Dios (nos alejamos de Dios); ó 2) nos acercamos más a Él.

Todo este tiempo Dios me ha enseñado y confirmado lo importante de AFERRARME a Su Palabra y DEPENDER totalmente de Él. Dios me ha enseñado y recordado que las puertas que Él cierra, NADIE las puede abrir…pero las puertas que Él abre, ¡NADIE las pueda cerrar! Dios también me ha permitido experimentar Su favor para con los demás. A pesar de que TODAS las puertas PARECÍAN CERRADAS, Dios se encargó de ABRIR la indicada. Una persona que, aunque no me conocía demasiado, fue el vaso que Dios tocó y usó para que se abriera una puerta a mi favor. Dicha persona había estado en conversaciones conmigo desde el mes de febrero, pero por un tiempo no supe de ella. Por lo tanto, yo había asumido que nunca más sabría de ella. Pero no fue hasta el tiempo de Dios, que esta persona me contactó y me notificó que me había recomendado para trabajar en una Compañía que estaba buscando personal que tuviese preparación en mi área. Y sí, ¡ya conseguí trabajo! Hoy puedo decir, que aprendí la lección…NO es cuánto me esfuerce para cubrir mis necesidades y tener “TODO” bajo control…SIEMPRE habrán cosas que estarán fuera de nuestro alcance, y sólo le corresponden a DIOS. Yo no sé tú, pero yo puedo decir que Dios ha usado este “tiempo de prueba” para moldear mi fe y para poder experimentar Su Amor, Su protección y Su Sustento de una manera muy especial. Dios una vez más me ha dejado saber que Él sigue siendo EL MISMO DIOS de SIEMPRE…El Dios que pelea nuestras batallas, que vela por nosotros, que abre y cierra puertas a nuestro favor…que al igual que José, nos pone en gracia y nos pone en alto…Dios me ha hecho entender que la Biblia y el frasco de miel que recibí como regalos, eran símbolos de su provisión para mi vida en “este tiempo en el desierto”…Dios una vez más me recordó que el ser humano tiene límites, pero Dios NO…NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS…al contrario, todo es a Su modo y en Su tiempo.

Nehemías 9:20-21 (NTV) - Enviaste tu buen Espíritu para que les enseñara, y no dejaste de alimentarlos con maná del cielo ni de darles agua para su sed. Durante cuarenta años los sustentaste en el desierto, y nada les faltó. ¡No se les desgastó la ropa, ni se les hincharon los pies!