“Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.” -- Jeremías 18:3-4
Jeremías, profeta y siervo de Dios, fue obediente a las instrucciones que Dios le había dado:“Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras” (Jeremías 18:2). En base a lo que Jeremías observó será el contenido principal de esta reflexión. Cuando Jeremías llegó a la casa del alfarero, éste estaba haciendo una vasija de barro, sobre una rueda. Ahora bien, antes de proceder con una explicación detallada de lo que Jeremías observó, sería de gran ayuda el definir ciertos conceptos básicos para que podamos entender realmente lo que esto representaría en nuestras vidas. Primero, ¿qué es el barro? El barro es la “masa que resulta una vez la tierra es mezclada con agua” = “fango”. Segundo, ¿qué es la rueda (torno)? La rueda es el instrumento utilizado por el alfarero para formar las vasijas. Dicha rueda consiste de dos discos (ruedas), conectadas por medio de una especie de varilla, la cual permite el movimiento giratorio de las ruedas. Para que estas ruedas giren, el alfarero utiliza el pie para que la rueda inferior (más grande) comience a rotar mientras que la rueda superior se mueve con las manos. Ahora bien, ¿cómo es el proceso de elaboración de vasijas de barro? Primero que nada, el alfarero prepara de antemano el barro….consigue su buena tierra (arcilla), le añade el agua y forma la masa de barro. Luego, para comenzar a darle forma a la vasija, éste necesita asegurarse de tener suficiente agua a su lado. Esto, ya que el agua es esencial en el proceso de formación de vasijas y ayuda a obtener un barro uniforme/homogéneo. Una vez la tierra contiene la cantidad adecuada de agua, ésta se vuelve como una “plasticina”….en otras palabras…se vuelve “moldeable/flexible”. Luego de tener la masa de barro lista, el alfarero hace girar la rueda, coloca la masa sobre la misma, y aplicando agua continuamente, comienza a dar forma al barro con sus manos. Es durante esta etapa de moldeado que el alfarero da la forma, tamaño y características especificas, en términos de diseño, a su vasija. Es durante esta etapa también que el alfarero se asegura de que la vasija tenga una superficie lisa, por lo que en muchos casos se utiliza un pedacito pequeño de madera para que mientras la rueda este en movimiento, la vasija se alise/se pula y así se elimine todo aquello que pueda contribuir a irregularidades en la vasija final. Si por alguna razón el alfarero no queda satisfecho con la vasija, éste vuelve a fundir la vasija en el barro y comienza a formarla nuevamente. Una vez la vasija tiene la forma y características deseadas, el alfarero la saca de la rueda y la pone a secar. El próximo e importante paso es el de la cocción. El alfarero coloca la vasija hecha en un horno con el siguiente propósito….producir un cambio permanente en la vasija... o sea, la vasija NO va a seguir siendo la misma….va a ser transformada. Esto, ya que las altas temperaturas durante la cocción (~1000ºC) permiten que la vasija sea capaz de acarrear dentro de sí diferentes líquidos, ya que durante la cocción se le imparte características de impermeabilidad, durabilidad y resistencia.
Ya que conocemos el trasfondo detrás del proceso de formación de una vasija de barro, comencemos a discutir cómo podemos aplicar este conocimiento en nuestras vidas. Dios es Nuestro Alfarero y larueda es todo aquello que El utiliza para formar nuestras vidas, nuestro carácter. Muchas veces Dios utiliza circunstancias dolorosas, circunstancias donde tenemos que ser quebrantados para que todas aquellas impurezas, asperezas que impiden que nuestras vidas obtengan la forma deseada por Dios, sean eliminadas.
“¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.”-- Jeremías 18:6
Por esta razón, nuestras vidas tienen que ser quebrantadas. ¿Por qué? Porque Dios quiere producir un cambio permanente en nosotros. Dios quiere que en cada etapa de nuestras vidas podamos confiar en El….podamos crecer en fe…..podamos entender que El sí tiene cuidado de nosotros y que todo por lo que tengamos que pasar es sencillamente con un solo propósito:
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”-- Romanos 8:28
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” -- Santiago 1:2-4
Al igual que el barro, que tiene que pasar por el fuego para ser cambiado, ser transformado, de esa misma manera, nosotros tenemos que pasar por el horno de fuego. Sin embargo, al salir del horno, nuestras vidas serán diferentes…jamás serán como antes. Luego de pasar por el fuego, la vasija de barro adquiere una gran cualidad…puede retener el agua o el líquido que se desee contener en la misma….todo porque ahora la vasija es “impermeable”. De esa misma manera pasa con nuestras vidas, cuando nuestra fe es pasada por el horno de fuego y entendemos/reconocemos que Dios ha estado envuelto en nuestra dificultad, entonces nuestra vasija (nuestra vida) podrá ser llena de la presencia de Dios.
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” --1 Pedro 1:3-7
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” --1 Pedro 4:12-13
Cuando Dios se manifiesta/se hace real en nuestras vidas, nuestra fe aumenta, se solidifica, crecemos en paciencia, tenemos una nueva esperanza en Cristo Jesús, y sobre todo, somos ungidos con la presencia del Espíritu Santo de Dios y llenos del amor de Dios.
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” -- Romanos 5:3-5
El mismo Jesús pasó por muchos padecimientos en su vida, y todo por darnos una nueva vida en El….una vida eterna, en armonía con El….una vida victoriosa. Debemos recordar siempre que Dios es fiel y mientras estemos en esta tierra hemos de pasar por muchas tribulaciones. Sin embargo, tenemos una hermosa esperanza….en que algún día Dios “enjugará toda lágrima de nuestros ojos, no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4).
Sin duda alguna, Dios es un Dios de planes y aunque tengamos que pasar constantemente por los hornos de fuego, NO olvidemos que Su amor es perfecto y que Su gracia y misericordia son abundantes. “Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro. Mis pies han seguido sus pisadas; Guardé su camino, y no me aparté. Job 23:10-11. Seremos moldeados en sus manos, seremos limpios de toda impureza en sus manos y con el agua de Su Espíritu seremos totalmente formados en la rueda de la vida. Una vez transformados, seremos capaces de dirigir una oración sincera delante de Él….reconoceremos que somos como el barro y que El, Nuestro Alfarero, nos formó…. Y todo POR AMOR
“Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.” Isaías 64:8
Les bendiga rica y abundantemente el Señor,
God bless!!!
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