| Amando como Dios! |
Tristemente, la sociedad en la que vivimos se enfoca más en que “seamos
conocidos” que en que nuestras vidas inviten a otros a conocer más acerca de “nosotros”.
Las redes sociales, frecuentemente, promueven el “enfoque egocéntrico” donde todo gira en torno nuestro. Sin embargo, ¿qué
pasaría si en vez de enfocarnos en “nosotros mismos” nos enfocáramos en otros?
¿Qué impacto ocasionaría si en vez de “quejarnos” por lo que no “tenemos” nos enfocáramos
en dar de lo que ya tenemos? ¿Qué pasaría si en adición a esto, nuestra vida
fuese dirigida por Dios (fuese Él nuestra prioridad)? ¿Acaso no ocasionaría
esto una “Revolución de Amor”?
“…Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda
tu fuerza y con toda tu mente” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” – Lucas 10:27
Cuando nos enfocamos tanto en “nosotros”, nuestros corazones se vuelven
indiferentes a las más mínimas cosas. De hecho, nuestra mente se “nubla” y nos
impide ver con claridad aquello que Dios pone aún frente a nuestros ojos… nuestro
prójimo. Dios habla a cada persona de manera diferente y usa circunstancias
únicas para llamar nuestra atención. En mi caso, Dios me dio el privilegio de
ir a Nicaragua en un viaje de misiones, y servir a una comunidad en particular.
La experiencia que más tocó mi corazón fue la de visitar un vertedero
(basurero). El propósito de esta visita era recolectar botellas plásticas para
que una familia pudiera amontonar lo suficiente (el mínimo peso requerido) como
para poder cambiarlas por dinero, y así poder proveer para el sustento de su
familia. En ocasiones, hay familias que recolectan materiales reciclables por 3
días corridos, bajo un sol caliente, y ganarse un poco menos de $2.00 (US).
Nosotros sólo recolectamos plástico por casi 1 hora, y al terminar estábamos
todos bañados en sudor… ¡imagínense hacerlo el día entero por 3 días
consecutivos!
Dios comenzó a hablar a mi corazón y una serie de preguntas cruzaron por mi
mente…pero una en específico quedó en mi mente… ¿qué ves? Me dije a mi misma… veo
lo siguiente: basura, excremento de animales, frutas en descomposición, agua
estancada, entre otras cosas…fue como si mis ojos se abrieran y la siguiente
frase pasó por mi mente… "La basura de muchos es el pan diario de otros”… Sentí
Dios hablaba a mi corazón y me decía lo siguiente: “Así viven muchas personas… en
un vertedero espiritual… en ruinas… La vida sin Cristo es una vida en ruinas,
donde se acumulan sentimientos negativos que van consumiendo a las personas
poco a poco. Muchos reciclan, buscan ganarse el “sustento diario”, aquello que “llene
el vacío” que hay en ellos, y siguen recolectando y acumulando cosas, pero nada
les satisface... este proceso les fatiga, les cansa. Mientras muchos se rinden, otros
luchan, y siguen en busca de lo que tanto anhelan conseguir o encontrar.
Lamentablemente y con dolor en mi corazón, tengo que reconocer que nosotros, la
Iglesia del Señor, hemos fallado. Nos hemos olvidado de que aún existen “basureros/ruinas
espirituales” que diariamente reciben más y más basura… más y más indiferencia y
arrogancia en la actualidad. La maldad ha aumentado, el amor y el respeto hacia
el prójimo ha disminuido. Ya prácticamente no “existen” conversaciones de
impacto, sino superficiales… las distracciones y la tecnología nos han
transformado en una sociedad “fría e indiferente”… el “derecho de muchos y la aceptación de todo tipo de ideales” se
han vuelto en la “Norma de Aceptación Universal” de nuestra actual sociedad.
Sin embargo, ¿dónde han quedado la Palabra de Dios y el Amor Inagotable de
Dios? ¿Acaso Dios ha cambiado? Hemos fallado en algo sumamente importantísimo… hemos
olvidado la “Norma” y deseo de Nuestro Padre Celestial… el amarle a Él sobre todas
las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Lucas 10:27).
Si Dios no es prioridad en nuestras vidas, lamentablemente el amor hacia
nuestro prójimo no ha de “fluir”. Dios es quien nos mueve a amar…Dios es quien
pone compasión en nuestros corazones por aquellos que nos rodean. Dios nos está
llamado a ser sus manos y sus pies…nos llama a compartir algo que no necesita
ser pesado ni vendido para satisfacer a nuestro prójimo… el amor de Dios es
completamente gratis y más que suficiente. Jesús es el pan de vida (Juan 6:35)… es
nuestro sustento. Dios quiere que Su Palabra sea escuchada en medio de estos “basureros
espirituales”. Hay hambre de la Palabra y del Amor de Dios…la gente necesita
sentir el abrazo de Dios y conocer cuán grande e infinito es Su Amor. ¿Cuán
dispuestos estamos nosotros, como pueblo de Dios, a ir en busca de aquellos que
aún no le conocen? ¿De ir en busca de las almas perdidas? ¿Cuán dispuestos
estamos nosotros en dar una sonrisa, un abrazo, una mano amiga? ¿Cuán
dispuestos estamos de dejar nuestra “comodidad” para que al menos otros puedan “descansar”?
Dios sí que llamó mi atención y habló a mi corazón de una manera poderosa…Ahora
te pregunto… ¿Cuándo fue la última vez que tu corazón fue estremecido por Dios
para que seas partícipe de Su Revolución de Amor? Es mi oración que Dios te
hable tal nunca lo hayas escuchado y Su Amor estremezca tu corazón.
Muy cierto querida hermanita. Hay q salir en rescate de otros.Dios es un Dios de amor y que bueno q pudistes ir a compartir y hablarles de la palabra, se que haces tu parte siempre por eso Dios te compensará siempre. Te amo mucho....
ReplyDelete