¿Cómo reaccionarías si en medio de un momento de dolor alguien te señalara y te dijera que todo el dolor y sufrimiento por el cual estás pasando lo tienes más que merecido? Sin duda alguna dichas palabras agravarían nuestro estado de ánimo y peor aún, pudieran ser tan hirientes y dolorosos que hasta pudiéramos sentir un sentimiento de culpa que a la larga nos llevaría a creer que Dios nos “está castigando”. Una situación similar experimentó el rey David cuando su hijo Absalón se levantó en su contra. David tomó la decisión de huir de Jerusalén por temor a que su hijo los alcanzase ( a él y a su gente) y los matase (2 Samuel 15:14). En medio de esa huída David experimentó lo siguiente:
“Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo, y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda”. Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario”. (2 Samuel 16:5-8).
Wow, duras palabras llenas de odio, rencor y resentimiento. Simei, pariente del fallecido rey Saúl insultó a David y le arrojó piedras, mostrando de esa forma su desprecio y repudio. Le dejó saber a David que era mejor que huyera porque no era querido. Yo no se tú, pero el tan solo imaginarme esta situación y tratar de ponerme en el lugar de David, me hace sentir todo ese sentimiento de odio y de desprecio…..se me parte el corazón y a la vez me pregunto….¿Cómo es posible que haya gente tan insensible ante una situación así, que en otras palabras se “alegre” del dolor ajeno? Sin embargo, la historia no termina ahí. El joven Absalón es asesinado y de vuelta a Jerusalén, David experimentó otro encuentro con Simei.
“Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David. Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey. Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán, y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón. Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey. Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová? David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel? Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró”. (2 Samuel 19:16-23)
Otra vez, wow. ¿Acaso éste es el mismo Simei del que se hace mención en el capítulo 16? Esta vez, la actitud de Simei es totalmente diferente. Aquí podemos ver a un Simei que reconoce sus faltas y se humilla ante David, que está totalmente arrepentido de sus actos pasados….y que de cierta forma le pide al rey una nueva oportunidad. Sin embargo, hubo uno que se levantó a acusar a Simei y a decirle a David que éste era digno de muerte. Sin embargo, David le perdonó. Este pasaje me recuerda tanto la misericordia y amor de Dios para con nosotros. ¿Cuántas veces hemos fallados….cuántas veces quizás hemos sido acusadores? ¿Cuántas veces le hemos dado la espalda a Nuestro Señor hiriéndole que nuestras actitudes, con nuestra falta de fe, con nuestra incredulidad? Sin embargo, a pesar de todos nuestros defectos e imperfecciones….Jesús nos perdona. Aunque Satanás (el acusador) se levante en nuestra contra y traiga a la memoria todas aquellas cosas del pasado que nos llenan de dolor y que quizás nos hagan sentir avergonzados, Nuestro Rey y Señor declara que nuestras faltas/pecados han sido totalmente perdonados….no moriremos….sino que por su misericordia y amor VIVIREMOS.
God bless!!!!
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