Es hermoso poder meditar en todas las bendiciones que Dios nos ha permitido gozar hasta el día de hoy. Con el transcurso del tiempo pasamos por momentos alegres, de felicidad, alegría y de gozo, al mismo tiempo que pasamos por momentos de pérdida, dolor, angustia, decepción, etc. Sin embargo, si no fuera por los momentos y emociones que hemos experimentado, no tendríamos anécdotas o historias que contar. Probablemente no seríamos quienes somos hoy. Ayer leía un pasaje en la biblia que sentí compartirlo con ustedes. Meditaba en él y pasaba por mi mente cómo muchas veces sentimos que no vamos a poder continuar y que al parecer Dios no ha escuchado a nuestras súplicas. Según continuaba leyendo el pasaje veía que a medida que meditamos en las bendiciones que Dios nos ha dado y en todo lo que Él ha hecho por nosotros...toda esa angustia, tristeza y ansiedad que sentimos al no ver ciertas respuestas van quedando atrás, desaparecen. Hay una frase que siempre me ha gustado y dice así: "No le digas a Dios cuán grande es tu problema, sino dile a tu problema cúan grande es Dios". Sin duda alguna esa frase dice mucho....Dios es Dios y nada se compara a El...nada es imposible para El...y nada lo detiene. Eso sí, muchas veces tenemos que aprender a esperar, porque el tiempo nuestro no siempre es el mejor, pero el tiempo de Dios es el bueno y el perfecto! Así que mis amigos, cada vez que se sientan sin ánimos y sin fuerzas...recuerden que Cristo nos ama y tiene un plan hermoso para nuestras vidas. ¡Dios les bendiga en gran manera!
God bless!!!!
Liz
Salmo 77
“Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé, y él me escuchará. Al Señor busqué en el día de mi angustia; alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma rehusaba consuelo. Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. No me dejabas pegar los ojos; Estaba yo quebrantado, y no hablaba. Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos. Me acordaba de mis cánticos de noche; meditaba en mi corazón, y mi espíritu inquiría: ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a sernos propicio? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa? ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Dije: Enfermedad mía es esta; traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos. Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder. Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Te vieron las aguas, oh Dios; las aguas te vieron, y temieron; los abismos también se estremecieron. Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos. La voz de tu trueno estaba en el torbellino; tus relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra. En el mar fue tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. Condujiste a tu pueblo como ovejas por mano de Moisés y de Aarón.”
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