Puede que digan, ya sé de lo que trata esta reflexión….que el pecado trae muerte y Cristo trae vida. Aunque sin duda alguna eso es cierto, la reflexión de hoy es un poco diferente. El texto bíblico probablemente muchos de ustedes nunca lo hayan leído….pero, ¡sí que es Palabra de Dios! El profeta Eliseo regresaba de Gilgal, [célebre lugar entre el Jordán y Jericó…lugar en donde el pueblo de Israel acampó luego de haber cruzado el río Jordán cuando iban camino a la Tierra prometida (Josué 5:1-12)] y junto con él los “hijos de los profetas”. Según el diccionario bíblico, estos “hijos de los profetas” eran miembros de las escuelas de profetas, las cuales tenían como propósito primordial forjar maestros y predicadores que enseñaran e interpretaran la Ley y denunciaran el pecado del pueblo. El sacerdote y profeta Samuel fue quien estableció el movimiento profético y quien presidía /dirigía a dichos profetas (1 Samuel 19:20). Ya que se discutió un poco acerca de estos profetas, veamos el pasaje bíblico a estudiar.
2 Reyes 4:38-40 – “Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas. Y salió uno al campo a recoger hierbas, y halló una como parra montés, y de ella llenó su falda de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. Después sirvió para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, gritaron diciendo: ¡Varón de Dios, hay muerte en esa olla! Y no lo pudieron comer.”
Según este pasaje, Eliseo regresó a Gilgal durante un momento de escasez de alimentos, de miseria y de necesidad. Sin embargo, aunque había “escasez de alimentos/hambre”, él le dijo a su criado: “Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas”. Que tremendo…en medio de la escasez Eliseo declaraba que habrían de tener comida en abundancia. Pero, ¿Qué sucedió? El siervo/criado de Eliseo confundió el tipo de calabaza comestible con la calabaza silvestre. Esta calabaza silvestre (en hebreo, paqquot), conocida como Coloquíntida, es una planta de varios tallos rastreros, su fruto tiene la corteza lisa y se parece, por su forma, color y tamaño, a la naranja (china). La pulpa del fruto es blanca, amarga y venenosa.
Una vez el siervo cortó las calabazas silvestres, preparó el guisado/potaje y lo sirvió para que comieran los hombres. Sin embargo, no fue hasta que éstos probaron del potaje que pudieron darse cuenta que algo andaba mal. Me imagino que el sabor amargo del potaje les hizo percibir el mal que estaban ingiriendo….fue entonces que gritaron: ¡Varón de Dios, hay muerte en esa olla!
Ahora bien, ¿sabían ustedes que nosotros/nuestras vidas son como esa olla, la cual Dios anhela llenar de grande bendición para poder alimentar a muchos en tiempos de hambre, miseria y de necesidad? ¿Sabías que el simple hecho de contener un pedacito de calabacita silvestre pudiera dañar a muchos, y peor aún, ocasionarles la muerte? Dios quiere usar nuestras vidas como bendición pero necesitamos conocer qué entra en ella en el momento que se está preparando el potaje. No seamos como el siervo de Eliseo, que por ignorancia, añadió ingrediente venenoso en el potaje. La falta de conocimiento de la Palabra de Dios es lo que destruye/mata al pueblo (Oseas 4:6). Entonces, ¿qué necesitamos? Necesitamos tener discernimiento espiritual, en otras palabras, necesitamos desarrollar la habilidad de poder distinguir entre lo que es bueno y malo, entre lo que está contaminado o limpio, entre lo que es aceptable ante los ojos de Dios y lo que es transgresión en Su contra. ¿Cómo podemos obtener este discernimiento? El discernimiento lo podemos obtener cuando Dios realmente es nuestra prioridad y eje central en nuestra vida…. Si Dios es nuestro Rey y Señor, Su Santo Espíritu nos dirigirá y nos enseñará los pasos a seguir sea cual sea nuestra circunstancia (Juan 14:15-26). No esperemos a percibir el sabor amargo o el presenciar el mal que pueda salir de “nuestra olla”…no esperemos a escuchar el grito “HAY MUERTE EN LA OLLA”.
La historia no acaba ahí…miren lo que dice el versículo 41:
“El entonces dijo: Traed harina. Y la esparció en la olla, y dijo: Da de comer a la gente. Y no hubo más mal en la olla”.
Eliseo, el varón de Dios pidió que le trajesen harina. Si te sorprendiste como yo al leer esto, creo te sorprenderás más con lo siguiente. La harina se obtiene al moler el trigo u otros granos y el uso principal de la misma es la elaboración de pan. Pero, ¿qué hay de extraordinario en esto? El versículo menciona que al Eliseo esparcir la harina no hubo más mal en la olla… esta harina hizo cesar la muerte…la canceló…. Esa harina era símbolo de Nuestro Pan de Vida, Jesús- “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”- Juan 6:51.
Gente, estamos en tiempos de gran batalla espiritual, en donde a lo bueno le llaman malo y a lo malo le llaman bueno. ¿Por qué les digo esto? Porque cuando nosotros no buscamos de Dios, lamentablemente nuestro discernimiento espiritual mengua y corremos el peligro de que nuestra olla reciba una calabacita silvestre que amenace no tan solamente la vida de alguien particular, familiares y amigos, etc. sino que nuestra vida también corre peligro. Te invito a examinar tu vida y si has sentido que Dios te ha hablado a través de esta palabra, por favor cierre tus ojitos y haz la siguiente oración:
Señor, gracias por tu palabra. Ayúdame a poder distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Perdóname si en algo te he fallado y ayúdame a ser instrumento de bendición y de amor para con otros. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo he orado, amén.
Dios les bendiga rica y abundantemente!
No comments:
Post a Comment