Frecuentemente asociamos el envejecimiento (el pasar
de los años) con cosas negativas. Sin embargo, hoy veremos unos aspectos del
envejecimiento que nos permitirán ver lo positivo y alentador del tema de hoy.
Antes que nada, me gustaría que meditaras en la siguiente pregunta: ¿Qué te
pasa por la mente al escuchar la palabra envejecer? Me imagino que probablemente
palabras/frases tales como arrugas, canas, debilidad, bastón, andador,
enfermedades, achaques, mal humor, lentitud, desintegrar, fácil de quebrar e
inutilidad pasaron por tu mente. Ahora bien, ¿acaso estas palabras no dan un
contexto negativo al envejecimiento? Te invito a leer la siguiente porción
bíblica para que, al igual que yo, conozcas una verdad encerrada en la Palabra
de Dios que sobrepasa totalmente lo que quizás hayamos pensado acerca del paso
de los años sobre la vida de alguien o de algo.
“Y: Tú, oh Señor, en
el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos
perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura,
y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán”- Hebreos 1:10-12
La porción bíblica en Hebreos 1:10-12 compara los efectos del envejecimiento (paso del tiempo)
sobre parte de lo creado por Dios y sobre Dios mismo. La tierra y el cielo
(este mundo) han de perecer, han de desgastarse/acabarse/dejar de ser.
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”- Apocalipsis 21:1
Sin embargo, Dios no cambia con el paso del tiempo…Él siempre
es el mismo y NUNCA dejará de existir (Hebreos
1:12).
“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo
alto, del Padre de las luces, en el
cual no hay mudanza, ni sombra de variación”- Santiago 1:17
Luego de meditar en estas pociones bíblicas
compartidas, yo no sé para ti, pero para mí todo ha sido un recordatorio…
Aunque el mundo y la gente cambie, aunque me enfrente con situaciones difíciles
y circunstancias que no parezcan tener contestación….mi Dios y Su Palabra son
constantes, inmutables, certeras y fieles. Aunque nuestro cuerpo físico se vaya
deteriorando con el pasar de los años, aunque nuestras fuerzas físicas
disminuyan y aún se nos olviden las cosas… Dios siempre traerá a nuestra mente
Su Palabra de consuelo, de aliento y de esperanza. Este mundo ha de ser
destruido en algún momento y Dios creará uno nuevo; nuestros cuerpos físicos han
de ser transformados para que podamos habitar en ese cielo y tierra nueva donde,
todos los que hemos creído y guardado la Palabra de nuestro Señor (Juan 3:16; Juan 8:51; Juan 14:23), habitaremos
juntamente con Él en sus mansiones celestiales. Pero sobretodo, la Palabra del
Señor nos enseña y nos recuerda, que mejores cosas el Señor tiene para nosotros,
pues este mundo no es nuestro destino final.
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde
también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el
cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria
suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”-
Filipenses 3:20-21.
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan
vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía:
He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos
serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda
lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni
clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” – Apocalipsis 1:1-4.
God bless!!!!
Liz
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