"Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en
una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le
siguió a pie desde las ciudades.Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos" - Mateo 14:13-14
Juan el Bautista había sido decapitado por órdenes de Herodes el tetrarca (Mateo 14:1-12), y en medio del caos de su muerte, y de miles de emociones que probablemente sintió en ese momento, Jesús tomó una decisión...retirarse/apartarse de todo lo que pudiera influir en su manera de ver las cosas con claridad. Jesús decidió tomarse un tiempo donde nada ni nadie pudiera distraerle o desenfocarle de su misión aquí en la tierra. Jesús necesitaba del consuelo, consejo y fortaleza de Su Padre Celestial.
Luego de recargar sus "baterías" o, mejor dicho, su energía, Jesús salió del lugar solitario a un lugar lleno de gente. Para ese entonces, la visión de Jesús había sido restaurada. Su visión era una visión de eternidad y de restauraución; sus emociones también fueron restauradas. Ahora, Jesús podía ver las necesidades de los que le seguían...ahora podía sanarles y restaurarles. El tiempo en el desierto restauró las emociones de Jesús y al salir y ver a los que le seguían, tuvo compasión (lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias) por ellos.
Sin duda alguna, llegan momentos en nuestras vidas que nos impactan, nos estremecen, que sentimos que "el mundo" nos pesa y que ya no sabemos que ha de acontecer en nuestras vidas. Jesús nos enseña una gran estrategia para cuando los momentos o noticias impactantes toquen o lleguen a nuestras vidas (pérdida de un ser querido, enfermedad, desempleo, traición, maltrato, depresión, abandono, etc.) ¡Que nos subamos a la barca de Su presencia! Su Espíritu Santo nos ha de llevar al lugar desierto, al lugar de restauración. Sólo Dios puede darnos la fortaleza que necesitamos. Sólo Dios puede sanar nuestras heridas y enfermedades. Sólo Dios puede restaurar nuestros corazones, nuestras vidas e inclusive nuestras familias y los matrimonios. Sí, ¡Dios lo puede hacer! Sólo Dios quita todo obstáculo/distracción que al momento nos impide ver con claridad Sus planes y deseos para nuestras vidas. Sólo Dios puede moldearnos y transformarnos en el desierto, para que una vez tocados y restaurados por El, salgamos y veamos que también hay otros que están sufriendo y que necesitan la restauración, salvación y el amor que sólo Nuestro Padre Celestial nos puede dar.
"Pero ¿cómo van a
invocarlo, si no han creído en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han
oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el
mensaje? ¿Y
cómo van a anunciar el mensaje, si no son enviados? Como dice la
Escritura: ¡Qué hermosa es la llegada de los que traen buenas
noticias!"- Romanos 10:14-15 (versión Dios Habla Hoy)
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