Saturday, July 13, 2013

Entre el Cerro y La Otra Orilla




 "Después de esto, Jesús ordenó a los discípulos: «Suban a la barca y vayan a la otra orilla del lago. Yo me quedaré aquí para despedir a la gente, y los alcanzaré más tarde.» Cuando toda la gente se había ido, Jesús subió solo a un cerro para orar. Allí estuvo orando hasta que anocheció. Mientras tanto, la barca ya se había alejado bastante de la orilla; navegaba contra el viento y las olas la golpeaban con mucha fuerza."- Mateo 14:22-24 (TLA)

Muchos de nosotros, si nos preguntan, ¿cómo luce tu día hoy? Probablemente contestaríamos....super ocupado o medio "atareado". Diversas responsabilidades, tareas  y muchos otros pequeños detalles "llenan" la mayor parte de nuestra agenda diaria. Trabajo, familia y citas médicas son muchas veces las responsabilidades que más tiempo requieren. La agenda personal y diaria de Jesús concuerda en cierta forma con la nuestra.... ¡estaba llena! Sin embargo, la vida de Jesús era tan pública y ajetreada que muchas veces pienso Jesús podría haber dicho como muchos de nosotros decimos en ocasiones....¡24 horas no dan a basto en un día! Jesús siempre estaba haciendo algo...predicando la Palabra, enseñando la Palabra, sanando enfermos, etc. Él se tomaba y se toma muy en serio los compromisos y responsabilidades como Padre, Intercesor, Sanador, Consolador, Suplidor, y Salvador, entre otras. Por ejemplo, luego de haber alimentado a más de 5,000 personas con los 5 panes y los 2 peces (Mateo 14:13-21), Jesús estuvo con esa multitud y les acompañó hasta la hora de partir. Ya les había suplido tanto el alimento físico como el espiritual, y les despedía para que volvieran nuevamente a su rutina diaria y emprendiecen su nueva travesía. Por otro lado, Jesús le había dicho a sus discípulos que se subieran a la barca y fueran a la otra orilla del lago, al otro extremo de tierra donde ellos se encontraban. Él había de encontrarse con ellos luego, más tarde. Personalmente, encuentro sumamente interesante que a medida que los discípulos se alejaban de la orilla para llegar a su destino final, o sea, a medida que se alejaban físicamente del lugar donde estaba Jesús, el viento y las olas en el mar se intensificaban y golpeaban con fuerza la barca que los transportaba. Al parecer, la violencia del viento y de las olas amenazaban el destino final de los discípulos. PERO...mientras la barca y las vidas de los discípulos eran estremecidas por el viento y las olas, Jesús se encontraba en un lugar alto, en el Cerro, intercediendo/orando/en comunión con el Padre... Jesús les dijo a los discípulos antes de que emprendiecen su viaje que Él los alcanzaría/se encontraría con ellos luego. Los discípulos tenían que comenzar el viaje sin la presencia física de Jesús, pero en medio del camino, en algún momento, el Señor se reuniría con ellos. ¡Qué hermoso ver en esta historia las promesas de Dios y el cumplimiento de Su Palabra! El Señor ha prometido siempre estar con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). El Señor siempre intercede por nosotros delante del Padre (Romanos 8:34; Hebreos 7:25). El Señor es fiel y cumple lo que promete. Por tanto, "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió" (Hebreos 10:23).

¿Cómo resumir este mensaje? ¿Cómo poner en palabras sencillas lo antes expuesto? Simple...nuestras vidas estás destinadas a llegar a una orilla (tierra prometida= mansiones celestiales), y necesitan una barca para que nos lleve/dirija seguros (Espíritu Santo). El mar a cruzar (vida terrenal) amenaza con hacernos naufragar. Sin embargo, Jesús ha prometido encontrarnos en medio de nuestra travesía. Y aunque no le veamos físicamente en la barca con nosotros, Él siempre intercede por nosotros para que lleguemos a nuestro destino final.

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