“…Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”- Job 1:21
¿Cuántos están
preparados para despedir este año 2014? ¡Yo estoy más que preparada! En lo
personal, este año 2014 ha sido un año bien difícil, lleno de muchas pruebas,
tristeza y momentos negativos. Sin embargo, al meditar en TODO lo que ha pasado
este año, también puedo ver lo positivo y lo bueno del mismo. Entre todas las
cosas que me pasaron, una de las pruebas más difíciles fue el quedarme sin trabajo
en el mes de mayo. Esto me enseñó y me recordó:
1) Dios NO deja a
los suyos desamparados (Josué 1:5, Salmo 37:25).
2) La intención en
el corazón de Dios al crear nuestra familia terrenal es reflejar cuán reales
son Su amor, cuidado, protección y ayuda en nuestros “peores” momentos (Salmos
18:2, 28:8, 46:7, 59:16, 121).
3) Nuestros
momentos de escasez traen oportunidades de crecimiento espiritual y también
personal. Dios es quien suple todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19), y
en nuestros momentos de “escasez” nos deja ver aquellos “talentos escondidos”
que tenemos.
4) Necesitamos el descanso
de Dios (Mateo 11:28). Muchas veces necesitamos tener “vacaciones forzadas”
para que nuestros cuerpos estén preparados para la siguiente jornada y recia
temporada (Salmos 18:39, 68:35, 92:10; Isaías 40:29-31).
5) Para crecer en
nuestra fe, necesitamos experimentar la intervención de la mano divina de Dios.
Por tanto, Dios se manifiesta en lo imposible y abre una “brecha” de
posibilidad, donde su gracia y amor resaltan en medio del caos y de la
tristeza. Como bien dice la Palabra de Dios en Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe
la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Todos, en algún momento
de nuestras vidas, experimentamos lo que llamamos (o como muchos decimos) las altas
y bajas en nuestra fe. La Biblia registra que aún algunos hombres de Dios (e.g.
Job, Elías, David) sintieron que Dios no estaba cercano a ellos…sintieron que
Dios estaba “distante”. Sin embargo, mantuvieron su confianza y esperanza en
Dios. Yo culmino este año 2014 dándole gracias a Dios por lo siguiente: Los pensamientos
de Dios NO son mis pensamientos, ni mis caminos Sus caminos (Isaías 55:8-9;
Jeremías 29:11).
Dios tiene un plan
perfecto para nuestras vidas, pero todo depende de nosotros…nuestras decisiones
y nuestras actitudes. Hay dos opciones frente a nosotros, pero sólo podemos
escoger 1.
Opción # 1: Aunque
no entendamos, confiamos en que Dios conoce el por qué de nuestra situación, y
decidimos aferrarnos a Él. Pedimos por Su fortaleza, sabiduría y discernimiento
para poder permanecer fieles a Él y obedecer a Su Palabra.
Opción # 2: Nos
rebelamos contra Dios y decidimos en nuestro corazón reusar a tener que ver
nada con Dios. Escogemos hacer lo que queremos, ya que entendemos que nuestras
decisiones y planes son mejor para las situaciones presentes.
En todo esto,
jamás habrá una tercera opción, siempre serán dos opciones: la voluntad de Dios
(opción # 1) o nuestra voluntad (opción # 2). Personalmente, reconozco lo
difícil de decirle NO a lo que yo quiero en el momento…de decirle NO a mi
humanidad…de decirle NO a lo que parece una alternativa “fácil y rápida” para
mi situación. Pero a la larga, el meditar en la fidelidad de Dios y la paz que
inunda mi corazón al tomar una decisión que NO se enfoca en mi misma, sino que
gira en torno a el Majestuoso y sabio Dios…en quien me creó, en quien me ha advertido
de las diversas aflicciones y dificultades que he de pasar (Juan 16:33), pero
que ha prometido estar conmigo siempre (Isaías 58:11, Mateo 28:20). Al igual
que Moisés, quien le dijo a Dios que si Su presencia no iba a acompañarle, él
no quería emprender un nuevo caminar (Éxodo 33:15), oro al Señor para que tome
control absoluto de toda decisión y acción a tomar en este Nuevo Año 2015. Que
el nombre de Jesús sea exaltado en mi vida, que quite lo que tenga que quitar y
que añada lo que tenga que añadir. ¿Cuál es tu oración? ¿Cómo terminas este Año
2014, más cercano a Dios o más distante?
No comments:
Post a Comment