Mucho se habla o se dice cada vez que se acerca un nuevo año. Como por ejemplo: “año nuevo, vida nueva”. También se menciona mucho acerca de las resoluciones o de ciertas acciones/decisiones que se toman para lidiar con ciertas áreas en nuestras vidas. Precisamente, la historia a compartir hoy trata acerca de una decisión tomada por una persona que, a diferencia de muchos de nosotros, logró lo que se había propuesto en su corazón. Marcos 5:25-34 presenta la historia de una mujer que por muchos años llevó sobre sí una carga muy pesada….una enfermedad que socialmente la hacía impura y que para su purificación debía seguir unas especificaciones (Levítico 15:19). Esta mujer había gastado todo cuanto tenía buscando cura/ayuda para su situación. Sin embargo, a pesar de que esta mujer acudió a médicos (ayuda humana), su condición en vez de mejorar empeoraba. Lo más impresionante para mí acerca de esta historia es la actitud/la convicción que ella tenía en su corazón acerca de quién era Jesús y de lo que Él podía hacer en su vida…..“Si tocare tan solamente su manto, seré salva” (vs. 28). Esa era la esperanza, la convicción que tenía esta mujer que llevaba padeciendo de flujo de sangre por 12 años. El borde/la orilla/el extremo de la vestidura de Jesús era lo único que ella anhelaba tocar. Probablemente, ese anhelo de tocar solamente el manto de Jesús se debía a que, según la ley judía, todo aquel o aquello que tuviese contacto con una persona "impura" se hacía igualmente impuro (Levítico 15:19-28).... por lo cual ella no quería contaminar a Jesús ni mucho menos exponer públicamente que él había tenido contacto con ella. También el tocar sólo el borde del manto puede verse como símbolo de humildad, ya que al ser considerada "impura", ella probablemente se sentía inadecuada de acercarse a Jesús y mucho menos de pedirle algo a él. La Biblia menciona que luego de haber escuchado de Jesús, ella se acercó a él por detrás de la multitud...lo que sugiere que ella quería pasar desapercibida... de la misma manera que por tantos años había sido ignorada y excluida de la vida social por su condición. Ella sólo quería ser sanada/salva....ella sólo quería tocar/experimentar un poco del poder de Dios......y lo logró. Sin embargo, aunque ella no quería ser descubierta o que se supiese que ella había estado allí, el milagro que en ella había sido hecho salió a la luz para testimonio a todos aquellos que se encontraban en aquel lugar. Jesús dejó en claro que aquella mujer había sido purificada, limpia de todo aquello que la mantenía a distancia, alejada de la sociedad. La gente pudo ser testigo que la sanidad de aquella mujer se debió al poder sanador de Jesús. Hoy quiero decirles algo....no importa cuán distantes hayamos estado o nos hayamos sentido de la presencia de Dios....no importa cuánto nos haya rechazado la gente/la sociedad....siempre encontraremos esperanza y amor en Jesús. Si eres de aquellos que siempre que empieza un nuevo año hace una lista de resoluciones, te invito a incluir entre ellas el tocar y anhelar presencia de Dios en tu vida. Dios nos ama, y el anhelo de su corazón es que le demos la oportunidad de formar parte de nuestras vidas. Que Dios les bendiga de manera especial en este nuevo año y deseo de todo corazón que sea un año de dicha y prosperidad para todos y cada uno de ustedes.
God bless!!!
Marcos 5:25-34
“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.”
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