“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” Salmo 139:23-24
¿Alguna vez te has tomado el tiempo para reflexionar acerca de tu vida? ¿Qué piensas acerca de la vida….qué cosa o imagen viene a tu mente cuando piensas en cómo poder explicarle a alguien lo que para ti sería una manera sencilla de describir la vida? Me gustaría compartir contigo un ejemplo que nos ayuda a tener una idea de cómo podemos describir nuestra vida. La vida es como un rompecabezas…está compuesta de diferentes “piezas”, las cuales al unirse muestran claramente una imagen hermosa al estar completada. Hay rompecabezas de muchas piezas, grandes y pequeñas. Las piezas grandes usualmente proveen más detalles o “pistas” que ayudan a identificar aquellas piezas compatibles con las piezas que tenemos en mano. Sin embargo, las piezas pequeñas son un poco más tediosas para trabajar. ¿Por qué? Bueno, por diferentes razones. Al ser más pequeñas, los colores y detalles que contiene no proveen tanta información a “simple vista”, por lo que se tiende a confundir o colocar la pieza equivocada en el lugar equivocado. Por consiguiente, esto puede causar una distorsión en el “cuadro o imagen” final, resultando en un una imagen que no puede completarse ni apreciarse. Por ende, las piezas pequeñas deben observarse detenidamente….cautelosamente, para así poder identificar aquellos detalles que sólo pueden verse cuando los examinamos detenidamente. Ahora bien, ¿cómo podemos aplicar la ilustración de un rompecabezas con nuestra vida? Nuestras vidas están compuestas de piezas grandes y pequeñas. Las piezas grandes son mucho más fáciles de identificar….las cosas materiales, trabajos, relaciones, gente, apariencia externa, metas, anhelos, posiciones, aceptación, reconocimientos, éxito, etc. Sin embargo, nos olvidamos muchas veces de la importancia de las piezas más pequeñas….se nos olvida contar nuestras bendiciones y tener gratitud en nuestros corazones. Se nos olvida y peor aún, nos reusamos a pedir perdón cuando fallamos u ofendemos a un ser querido, amigo u a alguien que por una u otra razón Dios permitió se cruzara en nuestro camino. Se nos olvida que todo lo que hemos logrado y alcanzado no ha sido por nuestra propia fuerza y habilidad humana sino porque Dios nos ha ayudado y abierto puertas. Es Él quien nos ha fortalecido, nos ha acompañado. Se nos olvida que mientras haya resentimientos, odio, orgullo, egoísmo, sentimientos de venganza para con otros, falta de fe, etc….estamos limitando y obstaculizando el plan que Dios tiene para nuestras vidas. Los detalles plasmados en estas piezas pequeñas requieren de ojos con visión 20/20. Pero aunque la visión sea 20/20, el uso de lentes de aumento (lupa, microscopio) es de ayuda adicional para poder captar esos pequeños detalles. Dios tiene visión 20/20, por lo que nos ayuda a distinguir pequeños e importantes detalles del rompecabezas de nuestra vida. Su Palabra y Espíritu Santo son esos lentes de aumento que no tan solamente nos ayudan a ver los detalles que pasamos por desapercibido sino que también nos redarguyen….nos muestran aquellas piezas que están en el lugar equivocado y que son de impedimento para poder acabar el rompecabezas. ¡Qué alegría y gozo trae al corazón el saber que hay alguien que NOS AMA intensamente y conoce exactamente cómo ha de verse el rompecabezas al ser terminado! Lo conoce porque El mismo lo creo y sabe que hay detallitos que pueden retrasar el ensamblaje de la “pieza final”….PERO…DIOS NUNCA SE DA POR VENCIDO!
Te invito a meditar en esta reflexión. ¿En qué piezas te has enfocado últimamente? ¿En las grandes o en las pequeñas? ¿Has permitido que sea Dios quien guarde, examine y mueva aquellas piececitas que pueden causar asperezas entre las piezas que forman tu corazón? Acerquémonos a Dios y con corazones sinceros, pidámosle que examine nuestras vidas y corazones para que podamos distinguir aquellas pequeñeces que estén siendo de impedimento en nuestro crecimiento y relación con El. Que el Señor les bendiga rica y abundantemente!
“El hombre propone y Dios dispone. A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los motivos. Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.” Proverbios 16:1-3 (NIV)
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