Sunday, November 6, 2011

No Mires Atrás

Mucho se ha mencionado o hablado acerca de la destrucción de Sodoma y Gomorra, pero ¿qué moraleja o enseñanza podemos aplicar a nuestras vidas? Antes que todo, es bueno conocer un poco acerca de estas ciudades y de explicar unos conceptos que nos ayudarán a entender el simbolismo de los mismos para fines de esta reflexión. Sodoma y Gomorra quedaban bien cercas la una de la otra....y a su vez, se encontraban cerca del Mar Muerto (Mar salado- localizado entre Israel, Jordania y los Territorios Palestinos). Las concentraciones de sal en el Mar Muerto eran y son tan altas que sólo ciertos microorganismos son capaces de tolerar su salinidad. Por otro lado, el Mar Muerto posee grandes depósitos de asfalto en sus orillas. Interesantemente, el asfalto  se utiliza mezclado con arena o gravilla para pavimentar caminos, ya que es un materialmente altamente impermeable y resistente. Ahora bien, cuando leemos la historia de Sodoma y Gomorra en la Biblia, podemos darnos cuenta de cuán misericordioso y protector es Dios. Primero, Dios había decidido destruir a Sodoma por el pecado y la maldad que había aumentado en esta ciudad. Sin embargo, Dios se acordó de la promesa que le había hecho a Abraham de que por él vendrían hacer benditas todas las naciones (Génesis 18:16-21). Cuando Abraham supo acerca de los planes de Dios, éste se acercó a Dios y le preguntó: “¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Gén.18:23-25). Dios le respondió: “Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos”. Este diálogo continuó hasta que el número de justos se redujo a diez, pero la respuesta de Dios siempre fue la misma…. “No la destruiré, por amor a éstos”. La historia continúa y menciona que Lot (sobrino de Abraham) estaba en Sodoma junto con su familia cuando los dos ángeles enviados por Dios llegaron a la ciudad. Lot les recibió y mostró hospitalidad para con ellos. Sin embargo, los varones de la ciudad querían hacerles mal… “¿Dónde están los hombres que vinieron a pasar la noche en tu casa? ¡Échalos afuera! ¡Queremos acostarnos con ellos!” (Gén 19:5 –Nueva Versión Intenacional). La Biblia menciona que los ángeles cegaron a los hombres y le dijeron a Lot que tomara a su familia y salieran de la ciudad, ya que éstos habían venido a destruir a Sodoma y a Gomorra. Una vez Lot, sus dos hijas y su esposa salieron, los ángeles le dijeron: “Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas…Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”. Tristemente, la mujer de Lot desobedeció….miró hacia atrás…..hacia lo que había formado parte de su vida, recuerdos, experiencias, etc. Ella no pudo dejar atrás aquello que vendría a formar parte de su pasado. ¿Cuántas veces has tratado de seguir hacia adelante, empezar una nueva vida? ¿Lo has logrado o el pasado te ha detenido? Sabes, cuando dejamos que el pasado se apodere de nuestras acciones/actitudes/planes/metas, etc. nos volvemos como la mujer de Lot…..nos paralizamos, nos detenemos, nos volvemos en cierta forma difíciles de cambiar (impermeables). Sin embargo, si ponemos nuestra mirada hacia adelante y dejamos el pasado atrás, entonces comenzamos a vivir lo que se conoce una nueva vida. Esa nueva vida es la que nos ofrece Cristo Jesús….El nos liberta de nuestro pasado y nos perdona……y mejor aún….Su amor y Su palabra penetran el asfalto que cubre nuestro corazón, haciéndonos más sensibles a su voz. Dios quita todas las asperezas de nuestras vidas y comienza a moldear y a formar nuestro carácter.

God bless!!!

Liz 

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