Qué difícil se hace para nosotros muchas veces el tener que desprendernos o dejar atrás muchas cosas a las cuales pensamos son vitales en nuestras vidas. ¿Les ha pasado eso a ustedes? ¿Han sentido alguna vez que no pueden dejar de hacer o de dar algo que poseen porque sienten que de hacerlo parte de ustedes no volverá a hacer igual? Les diré algo, muchas veces hay ciertas cosas en nuestras vidas a las cuales les damos cierta prioridad. Por ejemplo, nuestros estudios, trabajos, metas, relaciones con diferentes personas, posesiones, etc. A pesar de que todo lo mencionado anteriormente es bueno y de gran bendición para nosotros, la prioridad que éstas(os) ocupan en nuestras vidas puede convertirse en un obstáculo en nuestra vida espiritual. Cuando se dice que deberíamos poner a Dios como centro de nuestras vidas se refiere a que le demos el lugar que El merece...no las migajas de lo que nos sobre sino el primer lugar en todo. La mayor parte de las veces, cuando queremos algo le buscamos espacio en nuestras agendas, ¿por qué no dejar un espacio fijo para Dios e incluir las demás cosas según se pueda? Dios quiere compartir con nosotros lo que El creó para que pudiéramos disfrutarlo con El. Es por eso que me gustaría compartir con ustedes una historia en la cual las riquezas ocupaban el primer lugar en la vida de un joven, pero Jesús le dijo a él lo que debía hacer... que se acordara de aquellos que estaban en necesidad y vendiera sus pertenencias para suplir las necesidades de los que eran menos afortunados que él... El pasaje a leer se encuentra en Marcos 10:17-31. ¡Que el Señor les continúe bendiciendo hoy, mañana y siempre!
God bless!!!!!
Liz
Marcos 10:17-31
“Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros."
No comments:
Post a Comment