Sunday, August 11, 2013

El Gozo del Señor Mi Fortaleza Es


"...no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza"- Nehemías 8:10c


¿Por qué el pueblo de Israel estaba triste/entristecido? Porque oyeron y entendieron la ley de Dios, lo establecido por Dios, lo dicho por Dios (Neh. :8-9). Ahora bien...¿cuál es el trasfondo de esta historia? El pueblo de Israel, el remanente/los pocos que habían quedado de la cautividad de Babilonia, se encontraban en muy mal estado...se encontraban en ruinas...los muros derribados y sus puertas quemadas a fuego. En otras palabras, el pueblo de Israel se encontraba sumamente vulnerable...el pueblo era una "carnada" fácil, el blanco perfecto para cualquier enemigo. Su sistema de defensa y protección estaba en el piso. La cautividad en Babilonia no había sido nada fácil...lo habían perdido todo. 

Sin embargo, Dios NUNCA se olvidó de Su pueblo. Dios tocó a Ciro, rey de Persia para que libertase y ayudara a Su pueblo (Esdras 1:5). A pesar de que el pueblo regresó a Jerusalén y comenzó a edificarle templo a Dios, se levantó oposición (Esdras 4:4-5). Al no poder edificar/restaurar el templo (la casa de Jehová) debido a la oposición y al temor enfrentado en ese momento, el pueblo de Dios no pudo prosperar. Por años permaneció en dicha condición hasta que Dios tocó el corazón de un hombre llamado Nehemías, copero del entonces rey de Persia (rey Artajerjes).

Nehemías lloró, hizo duelo por algunos días, ayunó y oró delante de Dios al enterarse de la condición de su pueblo. También fue a inspeccionarlo...

"Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y observé los muros de Jerusalén que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas por el fuego. Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré por la puerta del Valle, y me volví. Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra. Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio (Neh. 2:13-17).


Venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio (en afrenta, deshonra, vergüenza)....edifiquemos, reparemos, restauremos aquello que ha de guardar nuestras vidas y familias...restauremos nuestra fe y confianza en el Señor...restauremos, volvamos nuestro rostro hacia el Rey de Reyes y Señor de Señores...aunque se levante la oposición, aunque se levante el pueblo enemigo para turbarnos, para amedrentarnos, para robarnos las bendiciones que el Señor tenga para nosotros...NOS HEMOS DE LEVANTAR...como nación, como pueblo de Dios.

Dios NUNCA nos deja, NUNCA nos abandona y mucho menos se olvida de nosotros. Al igual que al pueblo de Israel, Dios levanta Nehemías para consolar, para restaurar las ruinas, para darnos esperanza.

Dios levantó/llamó a un Nehemías que se cansó de ver las ruinas en que se encontraba el pueblo de Dios. Dios también levantó a un Nehemías después de éste, que logró una restauración completa para el pueblo de Dios...JESUS...el cual vino a quitar el oprobio, la vergüenza del pecado en nuestras vidas. Por lo tanto, como pueblo de Dios, podemos hacer nuestras las palabras dichas por Nehemías: "no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza"...el gozo del Señor es nuestra fortaleza...

La alegría de saber que las murallas en nuestras vidas, nuestro sistema de defensa contra el enemigo están vigente y triplemente reforzadas por el Padre, por el Hijo y por el Espíritu Santo, nos da esperanza...esperanza en aquello que no vemos, pero que pronto vendrá...

¿Cómo se encuentran las murallas que cubren nuestros corazones hoy? ¿En qué  condición se encuentran las murallas que protegen nuestra fe? ¿Qué áreas en nuestras vidas aún se encuentran en ruinas? ¿Realmente hemos identificado ruinas en nuestras vidas? ¿Cuándo fue la última vez que, al igual que Nehemías inspeccionó la condición de la ciudad, nosotros inspeccinamos la condición de nuestro propio corazón?

¿Haz sentido la voz del Señor...la inquietud en ti de comenzar a restaurar ruinas? ¿Reconciliarte con alguien? ¿Perdonar a alguien que te ha ofendido, o pedir perdón  ha quien has herido u ofendido? ¿Restaurar las ruinas de incredulidad? ¿ Restaurar tu fe en el Señor? ¿Poner nuevamente tu confianza en el Señor?

...el gozo de Jehová...el gozo del Señor es NUESTRA fuerza...NUESTRA fortaleza...

¿Sientes el gozo del Señor? ¿Sientes el deseo de conocer más del Señor? ¿Sientes el anhelo de buscar más de Él? ¿Es Jehová tu esperanza? Te invito a que medites en esto y recuerdes que nuestra fortaleza, refugio, esperanza y protección se encuentran en el Señor.


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